15.4.06

Freak

Como Mr. Gates no era una persona muy agradable, decidí darme una vuelta por ese cielo particular, donde encontré gente de lo más extraña. Realmente, no se podía decir que fuera un Cielo, sino un sitio particularmente especial, donde nada es lo que parece y todo es lo que parece a la vez. De hecho, cumplía cierto principio de incertidumbre.
El caso es que dando una vuelta por el Cielo me encontré con una pareja muy extraña: don Federico y señora (nunca supe el nombre de la mujer). Os remito lo más fielmente posible lo que pasó:
- ¡Ah!- Dijo este señor al verme-. Veo que no es usted de aquí. Diría que por su aspecto es usted de bastante más al sur, ¿me equivoco?
- Verá, realmente no lo sé. Tengo pérdidas de memoria- contesté.
- En ese caso me presentaré, me llamo don Federico y esta dama de mi lado es mi mujer. ¿Recuerda usted cuál es su nombre?
- ¿El mío o el de su mujer?
- ¿Usted es algo gilipollas?
- Pues la verdad es que no lo recuerdo.
En ese momento una pequeña venilla se hinchó y se volvió rojiza en la frente de don Federico.
- Escucha, diablo de los cojones. No estoy de humor para bromitas, así que si quieres que te de media hostia, ¡dímelo ahora y déjate de mierdas!
- ¡Federico! ¡Cómo le dices eso a este amable señor! ¡Discúlpate ahora mismo!- Le espetó su amable esposa.
- ¡Aaaargh! ¡Estoy harto de ti!
Entonces la piel de don Federico, antes rosácea, quizás un pelín rojiza debido al fuerte sol del lugar, se tornó verde gradualmente y su musculatura empezó a desarrollarse desmesuradamente. Fue en ese momento cuando ocurrió algo que no os imaginaríais. Debido a su locura, don Federico mató a su mujer, la hizo picadillo y la puso a cocer.
Pero esto no es todo. En la lejanía oí un tremendo grito que no estoy seguro de haber descifrado aún. Decía lo siguiente: "¡Por el poder de Greyscul! ¡Yo tengo el poder!". Y a ese grito le siguió un tremendo trueno y un montón de humo que se aproximaba hacia mi posición, cegándome a mí y al transformado don Federico. De entre el espesor del humo, salió un melenas montado en un tigre gigante con yelmo y todo. Para más inri, el melenas era un rubiales que iba medio en bolas y que parecía sacado de un programa de pressing catch. Con una enorme espada fue dándole mandoblazos a don Federico mientras este decía:
- Hombre-tigre no gustar Fede. ¡Fede aplastar!
Y se enzarzaron en una pelea brutal que duró por lo menos cuatro horas.
Yo escapé mientras no miraban, pero de repente una mano se cernió sobre mis ojos y un fino brazo de terciopelo me arrastró lejos de allí. Cuando logré soltarme no podía creerme lo que veía. Era una especie de muñeco-rana. Me dijo que se llamaba Gustavo y que sus intenciones eran buenas. En cuanto se despistó le retorcí el pescuezo y salí corriendo. Ya no confiaba en nadie.

11.4.06

De Mr. Gates, "el cielo", y otras memeces del estilo

Llegados a este punto, es más que probable que os preguntéis como es posible que Mr. Gates lograra ganarse el cielo. ¿Cómo? En el nombre de Dios y de la pera marimorena, es posible que este individuo, que ha sido el ser más odiado, insultado, cagado, asesinado mentalmente y porculado, de la historia de la humanidad, logró ganarse el cielo. Es una historia interesante.

Todo comenzó en la segunda década del siglo XXI. Las hordas de Micros...(ejem) se habían apoderado de todos los continentes del mundo informatizado (incluyendo la Atlántida, Aquopolis, Dino pepino y Bohrerlandia). Era un mundo atroz, donde solo había lugar para las ventanas y los errores del sistema... muchos no lo superaron. Eran frecuentes las palizas con consolas Xcaja, y se sometía a la gente con sesiones de Msn hoy. Mr. Gates amasó tanta fortuna con estas prácticas, que en pocos años era más rico que el mismísimo Dios.

Esto señores, se explica de la manera siguiente. En el cielo, un broker de bolsa (llamado Troy McDiablug), movido claramente por la envidia, embaucó a San Pedro para invertir casi todas las riquezas en una empresa con una manzana. Tras la llegada de Mr. Gates al poder terrenal, “el cielo” perdió casi todo su dinero, tuvieron que empeñar hasta las puertas de entrada (si esas de oro que salen casi siempre en los Simpson).

Dios, movido por un ataque de histeria al saber que no podría volver a comprar más cerveza Guiness (por falta de dinero claro está), se enfureció. Y convocó a Mr. Gates a su “residencia”.

“Mira Billy, ¿te importa que te llame Billy? Verás tio. YO soy Dios. A ver si lo pillas bien, soy Dios. Existes porque me salió de las pelotas, así que haz el favor de devolverme mi dinero, mi cerveza Guiness, y mis Mortadelos”.

Tras un discurso tan inteligente, bello y persuasivo, Mr. Gates aceptó, pero con una condición, quería una parcela suya en “el cielo”, a la altura de Sillicon Valley.

Y esta, damas y caballeros, niñas y niños, es la verdadera y única historia, de la llegada de Mr. Gates al cielo.

(Impuestos indirectos no incluidos, en caso de duda consulte con su farmacéutico, drinken fanta y chachi que sí a chachi que no, estamos en el mogollón).

4.4.06

Inusual

Después de estos consejos anímico-festivos y extravagantemente extraños, prosigamos con las desventuras de este personaje nefasto a la par que simbólico.

El meteorito parecía a punto de aplastarme. Ya notaba el calor que emanaba esa bola de fuego inmensa en mi piel cuando de repente, debido a una fuerza misteriosa y desconocida, me vi arrastrado por un agujero de gusano a un lugar desconocido para mí. Todo en aquel lugar era blanco y parecía que me sostenía sobre una nube. El cielo era de un azul muy claro y todo brillaba a mi alrededor. De repente, una voz grave sonó en mi cabeza: "Te preguntarás quién eres". No os lo creeréis pero, ¡le entendía perfectamente! ¡Ya sabía hablar y comprendía mi idioma a la perfección! Montones de pensamientos vinieron a mi mente. Claro, todavía no sabía quién era yo. Sólo había recuperado la capacidad de habñar y entender las palabras. La voz prosiguió: "Supongo que también te preguntarás quién soy yo. Ja, ja, ja. ¡Pobre ingenuo! Mi nombre es Bill, y aquí soy Dios". "Pero, ¿dónde estoy?". Pregunté. "En mi pequeña parcela del cielo, a doscientas millas por encima de Sillicon Valley. Puedes llamarme Mr. Gates. ¿Sabes porqué estás aquí?". "No". Respondí. "Vas a comprar un PC nuevo, por supuesto. Por el módico precio de 10000$ te llevarás un nuevo pentium 6 con lo último en tecnología. Como tiene el nuevo e innovador sistema operativo Buindous Equispé, se estropea cada dos minutos dando al usuario una agradable sensación de cabreo constante. Lo mejor para el internauta. Con su software de Internet Esplourer 8.5 podrás navegar mientras te rastreamos la IP y te controlamos toda tu vida. ¿Qué te parece?". "Pues me parece que es usted un poco tonto". "Algo me habían dicho...".

29.3.06

Una pequeña historia innecesaria totalmente (que se le va a hacer)

Por problemas técnicos (más concretamente debido al alcoholismo del autor de este blog), hoy no vamos a emitir el episodio de hoy. En su lugar, el actor estelar del infierno, Troy McDiablug, nos va a deleitar (de nuevo) con su repertorio de chistes.

Hola soy Troy McDiablug, tal vez me recuerdes de otros incidentes como: El autor de este blog ha entrado en coma etílico, o, No me quedan glóbulos rojos, tan sólo etanol.

Para hacer más ameno este intervalo de tiempo mientras a nuestro amiguete fiestero le ponen media docenita de las B12, voy a comentaros una serie de consejos para mantener bien cuidado vuestro rabo.

(NOTA DEL PRODUCTOR: no nos hacemos responsables del vocabulario soez y mundano del actorzuelo suplente)

Consejo número 1, recibido hoy a las 19 horas 35 minutos: “Hola Troy soy tu madre, ya se que te lo he preguntado hoy cinco veces, pero es que no me quedo tranquila. ¿Has comprado el azufre para la cena de mañana? Porque ya sabes que viene tu prima y si no bla bla bla bla... (cinco minutos después)... y eso que te acuerdes de comprarlo porque tu prima blabla bla bla... (segundos restantes)... y además PIIIIIIIIIIII. Fin del mensaje.

Consejo número 2, recibido hoy a las 19 horas 46 minutos: “Hola diablillo (voz de viciosa), ¿como estas hoy? (gemido), lo de anoche fue estupendo aun me tiemblan las piernas (gemido again), me gustaría repetirlo guapo. Un besazo en el rabo, ladrón (suspiro orgásmico)”.PIIIIIIIII. Fin del mensaje.

Consejo número 3, recibido hoy a las 19 horas 47 minutos: “Oye Troy, mira que aun me queda una duda, lo del azufre de mañana para la cena de la prima de Móstoles mejor me lo bla bla blablabla (conversación maternal tendiendo a bucle infinito) y bla bla porque el azufre es mejor de marca bla bla bla bla PIIIIIIII. Fin del mensaje.


Siete consejos, cuatro vomitonas del autor y tres anuncios de detergentes más tarde... volvió a llamar la madre de Troy, y sí es cierto, compró el azufre, pero su madre ya no lo quería.

Y para los salidos, cuidar bien el rabo diablog, y vuestras amigas os querrán tanto como a Troy.

El autor del blog, se recuperó del coma, fundó una religión masiva, invadió un país, y es adorado por millones de quinceañeras en todo el planeta. Por supuesto, escucha a David Bisbal.

25.3.06

De la esperanza y sus consecuencias

Claro, que yo no tenía ni idea por aquel entonces de que existían escrituras de este tipo. De hecho, no creo que pudiera haberlas entendido, ya que no sabía leer. Aún así, mi instinto, que era una mierda, y lo sigue siendo, me dijo que siguiera aquella luz misteriosa. Así que salí de la habitación cúbica y descubrí un mundo nuevo para mí. Había un gran prado verde, infinito, sólo se veía el horizonte. Cuando mis ojos se acostumbraron a la luz, divisé a mis pies un extraño trozo grande de tela blanca, muy suave, con el que me froté la cara y quité de mi cuerpo los restos de humedad y agua que no habían desaparecido aún. De repente, ese trozo de tela, que luego supe que era la Gran Toalla Blanca de que hablaban las escrituras, se enroscó a mi cuello y apretó con fuerza hasta que empecé a perder el conocimiento por falta de aire y caí inconsciente.
No sé cuantas horas estuve dormido, pero sí sé que me desperté aterrado, aunque lo peor estaba por llegar. Me desperté debido a un fatigoso calor que me estaba haciendo sudar a lo bestia. Abrí los ojos y lancé un alarido de terror. Aunque seguía en el mismo prado de antes, algo había cambiado, el aire estaba enrarecido. Mire hacia arriba y lancé otro grito. ¡Una gran bola de fuego se dirigía desde el cielo hasta mí! ¡Un meteorito!
Entonces comprendí que mi muerte estaba cerca. Me resigné y perdí toda esperanza de salvación. Me incorporé y, mirando a la Muerte a la cara, esperé que viniera a por mí.


NOTA#1: Se agradece a Manolín el dibujo tan bonito que me ha donado para éste mi post y continuación de la cutre-historieta. Gracias Manu.
NOTA#2: Si quieres recibir esta imagen en tu móvil envía estoyhastalapolladevivirymegustaquemedenporelojalalas9delamañana al 55656 seguido de un espacio y la foto del cadáver de tu tatarabuelo. Entrarás en un sorteo que perderás, probablemente..

23.3.06

La Gran Toalla

Profecias diablags, sagradas escrituras:

“Desde tiempos inmemorables se tiene constancia de un terrible arma divina. De generación en generación diablag se ha transmitido el miedo a este terrible azote de Dios. Su nombre no se pronuncia nunca en voz alta, ya que su mención aterra a los diablogs. Este arma se llama La Gran Toalla Blanca. Sus orígenes son inciertos, nadie sabe con certeza cuando se creó, hay quién piensa que es tan antigua como el universo y que la tramó el Gran Tejedor. Quién sabe. Pero lo que todos los diablogs saben con certeza, es que sus azotes en el culo, son el dolor más atroz que se puede llegar a sentir”

Diablillo, 24-3

Ahora queridos lectores os podéis imaginar el inmenso horror que me esperaba en la habitación de al lado.

17.3.06

Incognitarismo

Naturalmente, yo no conocía ningún idioma, así que no entendía absolutamente nada de esa voz grotesca. Pero el suelo no dejaba de temblar. Las paredes parecían estar a punto de separarse las unas de las otras, mientras que, en el suelo, una pequeña piedrecita en la que no había reparado antes botaba incansable. Tambaleándome, me acerqué a ella e intenté cogerla. Pero me resultó imposible. La dichosa piedra no paraba de moverse de un lado a otro. Cuando por fin pude cogerla, sentí un terrible ardor de estomago y la necesidad urgente de evacuar todo su contenido, por vía anal.
No sabía en ese momento si había alguien viéndome, pero puedo asegurar que mi situación no distaba mucho de ser cómica. Mientras el suelo seguía vibrando, me arrodillé y empecé a soltar un hilo fino de hez que, al tiempo que chocaba con el suelo, fue manchándome a mí, a las paredes e incluso al techo.
De repente empecé a oír risas que venían al otro lado de la pared. Me incorporé como pude, pero me caí, aumentando la cantidad de excrementos que me revestían. Cuando por fin pude recuperar el equilibrio y me levanté, la luz se apagó, dejando la habitación en una total y absoluta oscuridad. Entonces noté como una suave brisa venía de mi izquierda. Me giré para intentar inspeccionar la pared cuando de repente un gran chorro de agua tibia chocó contra todo mi cuerpo. Mi garganta estaba casi obturada cuando el chorro cesó y oí la misma voz de antes diciéndome: "Pasa a la siguiente habitación, te espera una toalla para que te seques". Lógicamente, esta vez tampoco entendí nada, pero vi un resquicio de luz delante de mí y decidí seguirlo.

16.3.06

¡Oh Cielos!

Y lo que muchos os estaréis preguntando ahora, probablemente, es: ¿cómo estaba yo pensando si no recordaba ningún idioma? Pues bien, eso no tiene la menor importancia, los diablos pensamos como nos da la gana.

Me puse en pie, y pude comprobar como el rojo de mi piel se reflejaba contra todas las paredes, sumamente blancas, dando la extraña sensación de que no estaba sólo allí, cosa de lo cual no estaba tan equivocado.

Una primera reacción fue la de acercarme a las paredes y palparlas, tratando de buscar algún resquicio, algún tipo de puerta. Pero no existía, no había por dónde huir, y era una sensación terriblemente agobiante, terriblemente frustrante. Comencé a enfurecerme, a sentir rabia, dolor, y sin saber muy bien por qué, me lancé con todas mis fuerzas contra una pared. El golpe me reboto contra el suelo, y me dejó tirado de espaldas mirando hacia arriba, y sintiendo un gran dolor por todo el cuerpo. Y mientras yo me debatía en mi dolor interno, de repente pudo oírse una gran voz vibrante por toda la sala. Era una carcajada profunda, sonaba extrañamente santificada, extrañamente conocida, extrañamente de yo ya he oído eso antes. Pero, ¿a quién?

“Hola, soy Dios. No te estoy hablando yo personalmente, esta es una grabación digital de mi voz. Si me estas oyendo ahora, es que has sido tan idiota como para golpear las paredes. Un equipo de angelotes antidisturbios acude para allá. Fin del mensaje”.

Segundos después, el suelo empezó a vibrar.

10.3.06

Empieza la historia

Mis ojos me picaban. Mi garganta estaba seca y rasposa. Mis dedos entumecidos y fríos. Mi cráneo se apoyaba en el duro suelo cuando desperté repentinamente. Mis ojos tardaron en adaptarse a la intensa luz de aquel cuarto. Levanté la cabeza y sólamente vi una pared blanca, resplandeciente. Me giré, desconcertado, y vi que estaba encerrado en una habitación cúbica. Las esquinas apenas eran apreciables, debido a la tremenda iluminación del sitio. Como aún estaba desorientado, y mis extremidades no respondían como debieran, me senté y esperé, pensativo. Entonces un miedo horrible invadió mi cuerpo. No recordaba absolutamente nada. Mi mente estaba completamente en blanco. No sabía mi nombre, ni de dónde venía, ni recordaba a nadie ni nada. Y mucho menos cómo había acabado en ese lugar. Era imposible recordar nada.
Intenté gritar algo, pero me di cuenta de que no conocía ninguna palabra ni ningún idioma. Mi mente estaba absolutamente en blanco. Todavía no comprendía nada muy bien, pero sabía que nada de esto estaba bien. Así que intenté calmarme y pensé en lo que sí sabía.
Nada. No sabía nada.

Welcome to Hell

Bienvenidos, hermanos sectarios, a nuestro infierno particular. En un principio Satán dijo: "Hágase el blog". Y el blog se hizo, pero mal. Así que tuve que venir yo a hacer las cosas como Lucifer manda.

Próximamente iré mostrandoos el camino a la perdición, la podredumbre y el desamparo generalizado.

Saludos infernales, almas descarriadas.